TRÁNSITO PLANETARIO

Sol en Aries

Aries es un signo Cardinal, de elemento Fuego y regido por Marte, el señor de la guerra. Al ser el primero, representa una erupción abrupta de la energía, comparada casi con el estadillo inicial que le dio origen al universo, el Bing Bang. Su fuerza es increíblemente abrumadora, potente y primitiva. Su expresión es incesante y frontal, cual carnero que enviste con los cuernos cuando se enfrenta a otro macho cabrío.

Se asocia al número Uno, al inicio de todo, el arranque creativo que pone al universo en movimiento. Para los Cabalistas el número Uno es Dios manifestándose.

Al ser el primer instante de todas las cosas, es inestable.  La energía solo emerge y se manifiesta. Como el primer día en el trabajo, los primeros pasos, las primeras palabras, incluso el propio acto de nacer.

La siguiente analogía se encuentra en la sangre derramada por el cordero sacrificado. La sangre es un símbolo de energía vital y permite la vida, se cree que nuestro espíritu habita en la sangre. Su color es rojo, el mismo color que existe en la superficie de Marte, el planeta que rige este signo del zodiaco.

Es el arquetipo del guerrero, está preparado para la batalla arremetiendo contra su enemigo, sin desarrollar un plan estratégico de ataque. Encontraremos acciones osadas, precipitadas, lanzadas y fomentadas por el instinto. He ahí la gran independencia y la poca paciencia que desarrolla el nativo. Su voz es de mando, cuando pide favores parece que exige órdenes pero cuando se le da una orden la cumple a cabalidad ya que es el militar destinado a servir.

El Sol se exalta en Aries, la individualidad y el orgullo del nativo es muy marcada así como el egoísmo o la tendencia a verse sólo a sí mismo. De todas formas es el signo que da comienzo a la rueda del zodiaco, por lo tanto, todo aquello que empezamos en nuestra vida tiene el sello oculto del Carnero de Fuego.

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