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Angeles

En nuestra cultura popular estamos habituados a la existencia de los ángeles como seres alados cuya misión es protegernos de cualquier infortunio. Si bien esto es cierto, al ser ellos seres espirituales y mensajeros de Dios, se encargan además de que cumplamos en este plano, la misión para la cual cada uno de nosotros llego a este mundo. Esta misión es para ellos sagrada y además exclusiva y por ser así, cada uno de nosotros tiene un ángel especial asignado, un ángel de la guarda como se le conoce, que nos cuida desde el momento que llegamos a esta tierra hasta nuestro transitar por otras vidas.

El ángel de la guarda surge de la chispa divina y conforma así el núcleo del alma al estar en contacto directo con Dios o la suprema deidad. El hecho que podamos entender esto es muy importante, porque además de agradecidos, debemos saber el privilegio que tenemos de contar con ellos para enviar nuestros deseos a Dios. Asimismo, también tienen un papel importante a nivel energético, por eso todo trabajo mágico precisa de su vigilancia y control, como también cualquier disturbio o ataque en ese campo será advertido primero por ellos. Por eso es muy recomendable iniciar los rituales pidiendo su permiso y más aún, si el ritual es para otra persona.

Existe un orden y clasificación también a través de jerarquías. Estas son básicamente tres y se subdividen también en tres más. La primera agrupa a los ángeles más cercanos a la presencia divina, los serafines, querubines y tronos. La segunda contempla a las dominaciones, virtudes y potestades y la tercera comprende los principados, arcángeles y ángeles. Los serafines son la primera instancia y forman parte del coro celestial dedicado a alabar a Dios junto con los querubines tantas veces retratados como bebes angelicales y con los tronos que sostienen el sitial de Dios. La segunda jerarquía se encarga de supervisar el orden de las cosas, como la salvaguardar la historia y la tercera, que es la más conocida, es la que se conecta con nosotros. Los principados son los guardianes de las naciones. Los arcángeles supervisan las tareas importantes para la humanidad y los ángeles son los que se relacionan directamente con nuestros asuntos.

Invocar la presencia de los ángeles puede restablecer nuestra fe y conciencia en el orden divino de las cosas, así como también ser testigos de la gracia celestial.

Aquí una manera muy simple y útil de invocarlos.

Busca un lugar tranquilo, apaga la luz, como también los celulares y aléjate de cualquier distracción.

Concéntrate en tu respiración. Después de hacer una completa, haz una inspiración integral durante cuatro segundos.
Reten el aire dentro de los pulmones cerrando la glotis y apretando el mentón contra el pecho, durante ocho segundos.
Entonces levante la cabeza y haz una espiración completa, también durante ocho segundos.
La fórmula respiratoria en el comienzo, es, pues: 4- 8-8. Repite el ejercicio tres veces.

Luego de encender una vela, es momento de concentrarte a la par de realizar la respiración y conversar con el ángel, para solicitarle protección y bienestar para ti y para tu familia y como los temas que quieras realizar.

Una vez que termines de comunicar todo lo que necesitas, siempre es bueno agradecer por haber sido escuchado. Deberás apagar la vela, evitando soplarla e ir poco a poco desconectándote de la situación, hasta retomar tus actividades. Cuando lo logres, es indispensable que evites todo tipo de preocupación y simplemente confíes. El mensaje ya ha sido enviado.

 

 

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